El mundo muestra los mercados de deuda en Europa altamente vulnerables y a EEUU sin generar empleo, el banco central europeo le prestó a los bancos que luego pusieron la plata en el BCE para asegurarse bajos intereses sin derramar hacia la economía. Lo mismo hizo el país del norte. Estas acciones aliviaron la tensión financiera. En este escenario las naciones defienden sus mercados y posiciones y entusiasman a la inversión con previsibilidad, respeto a la propiedad privada y disciplina monetaria y fiscal.

La Bolsa de Buenos Aires sufre con la caída de sus activos y más desde el anuncio de la expropiación de YPF a través de un procedimiento discrecional. El mercado percibe que el estatismo volvió con fuerza. Se puede expropiar parte de los activos de una empresa, pero no su vida; el Estado empresario es el primero en burlar reglas.

Las Bolsas reconocen en su relación con el Estado el beneficio común: los bonos se negocian en ellas y, por el deterioro de las cuentas, las provincias han vuelto a emitir. El Estado también recurre a otras cajas: al Banco Central acaba de tomarle U$S 5.600 millones, al Nación $ 12.800 millones y se viene la caja de YPF. La acción recuperó jueves y viernes y sobresale la soja en U$S 551 por tonelada, por primera vez desde 2008.

Para proteger la inversión, hoy se dolariza en activos que defiendan, porque el deterioro tocó la balanza comercial y, frente a una situación en el que el Gobierno y los bancos van detrás de los dólares, a la gente solo le queda los pesos y la inflación.